Sobre mí

Acompaño a personas que necesitan un espacio cálido donde escucharse con calma y reencontrarse consigo mismas.

Me llamo Marina, y como mi nombre indica, provengo de la mar, concretamente del Cantábrico. Pero también soy originaria del amar, y porque creo que los cuidados mueven el mundo y, casi más importante, sostienen a las personas que lo habitan, decidí ser psicóloga.

Soy una observadora incansable de esos detalles en los que no todo el mundo se fija, algo que me resulta de gran ayuda tanto en mis sesiones como en la vida en general. Creo que, a veces, un buen proceso terapéutico es como hacer una buena foto: todo se reduce a saber dónde mirar y a la sensibilidad con la que lo haces.

Hay mucho de mí en el espacio que construyo con mis pacientes. Las metáforas que utilizo, las películas o libros que menciono, el humor que me acompaña y el afecto con el que camino hablan de quién soy. Desde esa realidad, me acerco a quienes acuden a mí para que, así, puedan ayudarme a ayudarles.

Como terapeuta, me esfuerzo por crear un espacio cálido y seguro para mis pacientes, donde prevalezcan la confianza, el apoyo y el respeto, permitiendo que avancemos conjuntamente en su proceso de bienestar. Un momento de pausa en su rutina, donde puedan descargar esa mochila emocional que todxs llevamos y aliviar parte de su carga.

Formación

Mi recorrido formativo me permite integrar diferentes herramientas terapéuticas según lo que necesites en cada momento del proceso.